Leyendas de terror

El ascensor

Raimundo era un hombre supersticioso que además tenía muchas fobias. Una de ellas era la de no soportar permanecer por mucho tiempo en espacios cerrados, ya sabes, lo que los médicos llaman claustrofobia.

Sin embargo, por lo menos una vez cada seis meses tenía que sobreponerse de alguna u otra forma, pues debía visitar a su dentista; el cual tenía su consultorio en el sexto piso de una torre médica. Sigue leyendo

El parque embrujado

Una tarde regresaba a casa de la escuela. El cielo estaba nublado, lleno de nubes oscuras y no tardó prácticamente nada en oscurecer completamente. Desde pequeño había desarrollado un miedo terrible a la oscuridad, ya que por las noches mi madre me contaba repetidas veces la leyenda del perro con botas, un cuento de terror espeluznante que me ponía los pelos de punta.

En fin, pasé frente al parque municipal y se me ocurrió comprar un helado de crema en el kiosco. Don Gilberto, el heladero, me dio un cono de vainilla y proseguí mi camino normalmente. Sigue leyendo

Nunca subas al desván

El relato que estoy a punto de contarles sucedió ya hace varios años. Un día al salir de clases mi amigo Efraín me invitó a comer a su casa. Yo estaba muy entusiasmado, pues era viernes y pensé que nos íbamos a pasar toda la tarde jugando videojuegos. (Le acababan de comprar una consola nueva).

Sus padres de mi camarada eran dos personas muy simpáticas. Al llegar a su domicilio ya me estaban esperando con los brazos abiertos. Nos sentamos a la mesa y comimos de todo. La comida estaba deliciosa (aún recuerdo que me sirvieron pollo frito con puré de patatas y de postre pastel de chocolate). Sigue leyendo

La carnicería

Todos nos hemos topado al menos una vez con este tipo de negocios en donde un hombre se dedica a vender distintos cortes de carne. La leyenda que voy a contarles, trata sobre el local de don Chucho.

El establecimiento en cuestión tenía una de las mejores ubicaciones en todo el pueblo, estaba justamente ubicado detrás del palacio municipal y diariamente era visitado por decenas de personas, no importando que éstas fueran turistas o pobladores del lugar. Sigue leyendo