Leyenda del Boy Scout

Gerardo había ingresado a los Boy Scout con mucha ilusión, preparaba de prisa sus artículos pues esa noche dormiría por fin fuera de casa, en una zona montañosa de la Ciudad de México. Al llegar al lugar a manera de novatada, los chicos mayores lo engañaron para que acampara en la orilla del un precipicio. Si saber que el pequeño era sonámbulo lo orillaron a la muerte, pues este se levantó durante la madrugada, a la mañana siguiente encontraron el cuerpo destrozado en las peñas.

Tras el incidente se prohibió hacer camping en ese lugar, los chicos se instalaban en una superficie baja y alejada. Pero tiempo después los scouts comenzaron a ver una luz en la peña y decían que era el alma del chico que buscaba que alguien lo ayudara a salir, se convirtió en un relato común, el cual los jóvenes usaban para probarse su valentía, retándose a ir a sacarlo de la peña, se convirtió en la nueva novatada, a mitad de la noche algún pequeño grupo se escapaba intentando llegar hasta su compañero perdido, sin poder lograrlo, ya fuese porque alguien se acobardaba al último momento o porque eran descubiertos por un guía mayor.

Como sucedió esa noche, uno de los orientadores fue alertado por un “soplón”, acompañado de otros dos colegas mas, tomaron camino a la peña y detuvieron a los chicos, que estaban ya prácticamente en el lugar, uno de ellos en su rebeldía salió corriendo para encender su lámpara y mostrarle a todos los del campamento que había llegado hasta allá, el mayor de los exploradores fue tras él unos segundos después, lo perdió de vista por un momento, para su sorpresa lo vio parado al borde del precipicio, se acercaba con cuidado mientras lo llamaba, pero este no le obedecía, llegó tan cerca de él, como para tocarle el hombro, pero en ese preciso momento en un movimiento rápido, el niño volteo, encendiendo una lámpara directo a su rostro, dejó ver su cara ensangrentada y desecha, un color pálido cubría toda su piel, y el orientador, de la impresión no se dio cuenta que quedó él a borde la peña. Entonces el espíritu del niño le sonrió, y extendiendo su mano, le dio un leve empujón, que lo llevó a sufrir el mismo destino que él años atrás, y todo porque el ahora guía, fue uno de los chicos mayores que lo orillaron a acampar en ese precipicio.

Todos estos hechos dieron origen a la Leyenda del Boy Scout, se dice ahora que no usa la luz esperando que lo saquen, si no como un anzuelo para hacer llegar hasta ahí a quienes le causaron la muerte, y llevarlos con él.

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