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El Hombre de Negro

Sin importar el lugar, ni la fecha siempre existen grupos de amigos que se reúnen en lugares peculiares, para pasar un buen rato en compañía y beber sin que nadie los moleste, la única característica imperdible, es que debe ser un lugar alejado en medio de la oscuridad.

Después de un par de tragos, risas, bromas y recuerdos vergonzosos, no falta quien eche a perder el rumbo de la velada como lo hizo Martha, que de un momento a otro comenzó a llorar de una forma algo extraña, gritando que alguien los observaba desde la oscuridad, según lo describió un hombre pálido, tanto como un muerto, vestido completamente de negro. Negándose los demás a interrumpir la fiesta, tomaron aquello a tono de burla y las risas les duraron un buen tiempo. Observando que a la mujer no se le pasaba el espanto, decidieron llevarla hasta el sitio para que se convenciera de aquí ahí no había nada.

Llegaron todos al lugar, miraron alrededor, sin encontrar a nadie, fue entonces que Martha se calmó, volviendo todos a su sitio, se sorprendieron un poco con los gritos de otra de las muchachas la cual les decía que el hombre de negro estaba ahí. Los chicos se molestaron un poco, y las reprendieron por la broma de mal gusto, alegando que una vez fue divertido, pero dos, ya era molesto.

Cambiaron de puestos, para evitar la misma situación, enviaron a las jóvenes hacia el medio y los hombres se colocaron en las orillas, fue entonces que Juan, se quedó viendo fijamente hacia el punto en cuestión, detenidamente, para de pronto soltar un grito de espanto profundo, que les hizo a todos levantar de un salto con las instrucciones precisas y claras –¡Corran!-, iban de prisa hacia el auto mientras tras de ellos, el hombre vestido de negro se desplazaba con gran velocidad, saliendo de las penumbras, dejando ver lo que las chicas habían descrito. Una figura delgada, vestida completamente de negro y el color de un muerto, que les dio alcance como si sus pasos fueran gigantescos, a pesar de que su cuerpo no se movía al darlos, paso en medio de la fogata sin quemarse, y sin esparcirla, y en el momento en que estaban montados en el auto, simplemente lo atravesó, tornándose en una visión transparente, que solo desapareció ante sus ojos.

Sin saber, que o quien es, se reporta esta aparición en muchos lugares, no se sabe que haya causado un daño más allá del susto. Dando origen a la Leyenda del Hombre de Negro, que observa desde las sombras, siendo visto por las personas una a la vez, no todos en grupo, saliendo de las penumbras para correrlos del lugar.

Más relatos interesantes en: Leyendasycuentosdeterror.com.mx

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