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Cuentos de terror

Leyenda de terror Inauguración de piscinas

Inauguración de piscinas

Leyenda de terror Inauguración de piscinas

Parte de la población tenia cierto descontento por un nuevo edificio de la policía, en el cual había albercas de acceso público, junto a un cementerio, la gente alegaba que el alboroto sería demasiado y molestaría a los dolientes que visitaban el panteón. Pero a pesar de todo aquello, las albercas ya estaban en funcionamiento esperando sus primeros visitantes. Familias completas con niños hicieron gran escándalo en el lugar, hubo muchos quienes no alcanzaron a entrar y gritaban desde afuera. A final resultó estar muy bien fundado el descontento de la gente.

Los pocos que lograron entrar disfrutaban el momento, hasta que; un olor desagradable salía de las espumaderas, el agua se tornaba sucia, parecía que el lodo entraba por los pequeños tubos alrededor de las albercas, la gente salía apresurada, el piso se desquebrajaba dejando entrar una cantidad de fango impresionante, que traían consigo decenas de lapidas, ataúdes y cuerpos. Algunas personas que aun no habían tenido oportunidad de salir querían hacerlo, pero se veían atrapados entre todos aquellos muertos que reclamaban su espacio y su paz. Sigue leyendo

Leyendas

El Puente Negro

Leyendas

Existían dos comunidades en la sierra, separadas por un puente negro, construido desde hacía ya mucho tiempo, era un lugar peligroso para cruzar, la vieja madera crujía a cada paso, y se le sentía ya un temblor inquietante, faltaba mucho tiempo para que el nuevo puente fuera terminado así que la gente se veía a obligada a seguir usando aquel vejestorio.

Cierto día Julián iba al pueblo vecino a visitar a su novia, a mitad del puente, una densa neblina bajó de improvisto, impidiéndole la visión mas allá de sus pies, con algo de desconfianza el joven se quedó parado, pues por mucho que haya pasado ya por ese lugar, temía dar un mal paso y caer hasta el rio. No llevaba con él ninguna lámpara, y empezó a sentir cierta desesperación porque las manecillas del reloj avanzaban y la niebla no disminuía.

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El Caballo de Madera

Eran las vacaciones de verano que Pablo y Luis habían estado esperando, después de no verse por tres años, los primos habían planeado reunirse en el rancho de Luis. Tenían todo casi cronometrado para no perder ni un solo instante y disfrutarlo al máximo, en cuanto el chico llegó de la ciudad, salieron al campo y no volvieron hasta la hora de cenar. Fueron a dormir con muchas cosas que contar pero el tiempo no fue suficiente ya que cayeron profundamente dormidos.

Alrededor de las tres de la madrugada, se sentía un frio muy intenso en la habitación, que no disminuía aun con la ventana cerrada, así que Pablo fue en busca de otra manta. Cuando regresaba por la escalera tuvo la sensación de que alguien lo seguía, se detuvo en seco, un escalofrió intenso le invadió el cuerpo, cuando vio como se hundían los escalones de madera, y crujían como si alguien subiera por ellos. De inmediato regresó a la habitación, y encontró algo que le dio más miedo aun. Su primo estaba suspendido en el aire, profundamente dormido, con las manos y piernas colgando, como si alguien lo llevara en brazos. Sigue leyendo

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El Guardia del Puente

Jesús y su hermano Roberto, habían viajado a un pequeño pueblo en medio de la nada, envidos por su abuelo, que agonizando en su cama les pidió, fueran hasta su vieja casa, a desenterrar una vasija en la cual había unas monedas de oro, que ahorró por allá en sus tiempos de juventud, con la intensión de darle una a cada miembro de su familia antes de morir.

Los dos jóvenes fueron a cumplir el encargo, el camión los dejó en la carretera, y ellos tuvieron que caminar horas internándose entre la maleza, sin rastros de civilización, con transitaban por un camino angosto por el cual solo cabían ellos dos. Oscureció y ellos seguían caminando, hasta que por fin a lo lejos, avistaron una luz, caminaron en su rumbo, cuando estuvieron cerca vieron que era un puente, en una presa. Como la noche era muy fría, y temían perderse en el camino, decidieron ir a refugiarse en aquel edificio. Sigue leyendo

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El Cuentista

Estaba solo en la habitación, sentado en una esquina, lleno de preocupación, pues de la nada simplemente un día, se despertó sin ninguna inspiración, sentía el alma vacía, el corazón aletargado, todo aquello que antes le ilusionaba escribir, inventar, sentir, se volvió indiferente.

Pensaba en que tenía muchos compromisos aun, cientos de cuentos por entregar y nada que le diera una razón para escribir, después de intentarlo muchas veces, con el piso lleno de hojas llenas de letras pero con ningún sentido.

Sumido en su gran pena, escuchó una voz, que suavemente le dijo –No te preocupes aquí estoy-, volteaba alrededor, buscando la fuente, pero sin poder ver nada, creyó que se estaba volviendo loco, pero como aun cargaba una gran depresión encima, volvió a agachar la cabeza, sintió entonces un escalofrió en la espina cuando una mano le tocó la nuca. Se puso en pie en un segundo, esperando se revelara ante él la causa de tal espanto. Pero de nuevo ¡Nada!.

Sintió que su pena se hizo más grande hasta derramarle las lagrimas, y entonces se dejó caer en la cama, en un momento el cuerpo le pesaba tanto que no podía si quiera voltear, mirando fijamente hacia el techo un ligero humo negro, empezaba a formar una figura encima de él, justo frente a sus ojos, se creó una túnica negra de entre la cual apenas alcanzaba a apreciarse un rostro cadavérico, abrazando su cuerpo con firmeza la aparición le dijo Soy la muerte y estoy contigo- el cuentista rompió en llanto profundo, podrían pensar algunos que le había llegado la hora, pero él por el contrario sentía paz, y una nueva alegría, que transformó su llanto en risa y entonces de nuevo la muerte le dijo: -Tu inspiración a mi servicio, escribe mis hazañas para que la gente recuerde que aun existo-. El cuentista aceptó sin vacilar, pues en ese justo momento ya había creado una historia para aquel hecho tan singular.

Abrazado de la muerte, convertidos en polvo en medio de un remolino, viajaron toda la noche a cada rincón de la tierra, en donde la muerte levantó su cosecha. Tomaba cada alma de diferente manera, haciendo que la mente del cuentista volara, creando miles de historias.

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