Cuentos de terror

Cuentos de terror

cuentos de terror cementerio

Primera visita el cementerio

cuentos de terror cementerio

Era la primera vez que Omar iba al cementerio a visitar la tumba de su hermano mayor, el cual murió siendo aun muy pequeño. Sus padres le habían contado de él, pero nunca antes los había acompañado. Pero, decidieron que Omar ya era mayor y podría unirse a la tradición familiar.

El chico observaba con atención todo lo que había a su alrededor, grandes estatuas de piedra con forma de ángeles, cruces de todos tamaños y con todo tipo de garabatos, y por supuesto muchas tumbas. Sigue leyendo

cuentos de terror el jinete sin cabeza

El jinete sin cabeza

cuentos de terror el jinete sin cabeza

Un cliente habitual de la cantina, llegó aquel día pidiendo a sus amigos unos pesos para llevar a su hijo enfermo con el doctor. Pero aquellos bribones encontraron en la desgracia de su compañero, un motivo para seguirse divirtiendo, uno de ellos le dijo: -No tenemos ni un peso, pero le comparto un secreto. Dicen que si monta al caballo negro que corre por la loma y logra domarlo, lo llevará a la cueva de su antiguo amo, que está llena de oro. Y puede agarrar lo que quiera para su chamaco-.

Por supuesto aquello era mentira, lo habían inventado en ese momento, para burlarse de su amigo. Pero el otro andaba tan desesperado que se enfiló a la loma, y sobre la rama de un árbol, esperó al caballo y se dejó caer sobre él. Con tanto relinchido y movimiento, la cabeza del hombre quedó colgada en aquella misma rama y su sangre cubrió completo los ojos del animal. La bestia emprendió la carrera, con el cuerpo del hombre a cuestas, sus manos habían quedado bien sujetas al pelaje y en unos segundos ambos cayeron por el despeñadero. Hombre y bestia estaban ahora unidos por un lazo de sangre y muerte, no se sabía cuál era uno y cual el otro. Sigue leyendo

cuentos de terror no perdonare jamas

No perdonaré jamás

cuentos de terror no perdonare jamas

Un día Silvia apareció en la casa de Melissa para pedir ayuda, a pesar de ser hermanas, no se habían visto en 15 años, desde que Melissa se convirtió en empresaria y rompió lazos con su familia de origen humilde. Probablemente tiempo atrás Silvia no habría sido bien recibida en aquella casa, pero en esta ocasión llevaba en sus brazos una bebé y le permitieron la entrada.

Silvia compartió la trágica historia que la llevó hasta ahí, y al terminar su cuñado le ofreció comprarle la bebé, pues ellos habían fracasado por más de 10 años al intentar tener un hijo. Aunque la pasaba muy mal Silvia se negó, tomó a su hija en brazos para salir, pero; su propia hermana le clavó un cuchillo por la espalda, después fue enterrada en el jardín y más tarde colocaron encima una casa de juegos para cuando creciera la niña. Sigue leyendo

La niña en la acera

Una pareja vuelve a casa en medio de la noche, después de pasear a su perro. Caminan entre calles y callejones pobremente iluminados, y al dar vuelta en una esquina, ven frente a ellos un par de bultos tirados. Se acercan para dar un vistazo y encuentran una mujer muerta, con la garganta cortada y en sus brazos una pequeña ensangrentada.

La niña estaba muy pálida, pero no se apreciaba en ella alguna herida, pensaban que probablemente sufría hipotermia, pues era una noche fría. En una decisión apresurada el hombre la envuelve en su chaqueta y la toma entre sus brazos, mientras su esposa intenta contactar al servicio de emergencias. Pero, la batería del celular estaba muriendo y no pudieron completar la llamada, así que corren hasta su casa, para pedir ayuda desde ahí o tomar el auto para llevarla al hospital. Sigue leyendo

cuentos de terror ruidos

Ruidos… en la cocina

cuentos de terror ruidos

Nos encontrábamos cenando juntos en familia, cuando por toda la casa se empezaron a escuchar una serie de ruidos, sonaba como si azotaran las puertas, y estrellaran vasos contra el suelo. Mi esposo nos pidió que permaneciéremos en nuestros lugares mientras él se levantaba a averiguar, había caminado solo un poco, cuando una sombra cruzó detrás de él a toda velocidad. Mis hijos y yo soltamos incontables gritos y corrimos fuera de la casa.

  Sigue leyendo