12 uvas, 12 deseos,cuentos de terror

12 uvas, 12 deseos

12 uvas, 12 deseos,cuentos de terror

Como tradición en algunos países del mundo al celebrar la entrada del año nuevo, se consumen 12 uvas, una por cada campanada del reloj, y acompañada de la petición de un deseo. Posiblemente para muchos no tenga la mas minina importancia pero hay quienes viven aguardando este momento, poniendo tanto ímpetu en su realización, y esperando se cumplan todos sus deseos.

Fue lo que sucedió en aquella ocasión, cuando Laura pasaba su primera fiesta de fin e año con sus suegros. En la mesa había pequeñas bolsas de regalo, con una lata de uvas, las doce exactamente, una etiqueta en los cordones de la bolsa tenia bien marcado el nombre de su dueño, quienes eran justo los invitados a la fiesta.

Convivieron en familia tratando en todo momento de incluir a Laura dándole la bienvenida, la muchacha estaba por demás contenta, no se parecía en nada a las caóticas celebraciones en su casa, así que de inmediato estuvo en ambiente.

En un momento en que pasaba hacia la cocina, por accidente movió la mesa y algunas latas salieron de su bolso, antes de que se dieran cuenta los demás, las devolvió de prisa, sin importarle si era el orden correcto, para ella todas las latas eran iguales así que no tenía la menor importancia donde las pusiera. Fue así que continuaron con la fiesta por largo rato más hasta acercarse las doce de la noche. Una pequeña le entregaba a cada quien su bolsita, y acto seguido vaciaban el contenido de la lata en una copa, con cada campanada una uva, con cada campanada un deseo…

Como era la primera vez de Laura ella simplemente dijo para sí misma lo que le venía a la mente, un abrigo nuevo, un auto nuevo, el teléfono de moda, un perfume carísimo, mejor sueldo, vacaciones, mucho amor, que mis suegros me adoren, que no conozcan a mi familia, que me adopten en sus vidas, que no puedan vivir sin mí, y siempre estar con ellos.

Y así comenzó el año, justo antes de retirarse a su casa, una de sus cuñadas le derramó vino en su abrigo y le ofreció el de ella, camino a casa tuvo un accidente, no fue algo de gravedad, pero ya que el otro conductor estaba pasado de copas y había tenido problemas en el pasado por la misma causa, para evitar ir a la cárcel la convenció de olvidar todo a cambio de reponer su auto, y así fue que todos sus deseos se iban cumpliendo en menos de una semana. Fue de vacaciones y al regresar su novio la esperaba con muchas ganas, la llenó de amor por varios días, hasta el punto de asfixiarla, él solo quería tenerla en su casa, con el pretexto de que los suegros la adoraban y no querían separarse de ella ni un momento.

Estaba un poco fastidiada con la actitud de su familia política, pues se habían inmiscuido en su vida hasta el punto de que una noche, mientras ella dormía, se le fue el sueño por sentirse observada, en medio de la oscuridad distinguía unas siluetas en la orilla de su cama, como haciendo guardia, llena de susto y con manos temblorosas pudo encender la luz para darse cuenta de que sus suegros custodiaban su cama, estaban cuidándole el sueño…

Por unos días se alejó de ellos, fue a casa de sus padres, justo en la primera noche de su visita, un grito desgarrador se coló entre las paredes, corrió de prisa hasta la cocina de donde venían los gritos, su Padre estaba tirado en el piso, retorciéndose, con las manos apretando el pecho, su madre en una esquina amordazada, se apresuró a liberarla pero no hubo oportunidad, en un parpadeo, desde la parte más oscura del comedor, dos pequeñas siluetas se abalanzaron contra ella haciéndola perder la razón, cuando volvió en sí, sus padres habían muerto, a manos de su nueva familia, quienes la llevaron consigo a una cabaña en el bosque.

Por su propia supervivencia continuó el juego, de estar contenta con su nueva familia, esperando el momento de conseguir confianza suficiente para lograr escapar, y así lo hizo en un par de días. Denunció el hecho con la policía, pero cuando ellos llegaron hasta el lugar, se encontraron con los cuerpos sin vida de toda la familia, se habían quitado la vida, dejando una carta que decía – El dolor de su partida es insoportable, preferimos mil veces la muerte que vivir sin ella -.

Fueron muchas noches en las que tenia pesadillas, veía a su familia política asechándola, revivía a cada momento la muerte de sus padres y sentía miedo de estar sola, pero desgraciadamente no tenía a nadie más en el mundo.

Una tarde en el cementerio, frente a la tumba de su madre lloraba desconsolada por su triste desgracia, preguntándose – ¿Porque a mí? -, la tierra bajo sus pies tembló y de ella se desprendió una especia de humo que formó frente a ella un rostro que le dijo: – Porque así lo pediste, y es hora de cumplir el último de ellos, ¿Lo recuerdas? – la muchacha había perdido el habla por la impresión, pero se vio obligada a responder cuando un par de ojos rojos ardientes se encendieron en aquel rostro, titubeante y temblorosa ella respondió: – Siempre estar con ellos -, el rostro le sonrió al mismo tiempo que el humo se esparcía a causa de unas manos que lo atravesaban para sujetar a Laura con fuerza, esas manos pertenecían a sus suegros que habían vuelto por ella, para llevarla a estar siempre con ellos, así fuera en la misma muerte.

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